Pegar a los niños no está bien. Sin embargo, y aunque muchos padres saben que no es lo más respetuoso, lo ven como la opción inmediata para cambiar el comportamiento de su hijo.

Una investigación realizada por el Dr. Strauss en el Laboratorio de Investigación Familiar de Universidad de New Hampshire, afirma que las nalgadas enseñan a los niños a usar los actos de agresión y violencia para resolver sus problemas.

Cuando damos nalgadas a los niños, estamos normalizando esta acción y enseñándole a los pequeños que sigan perpetuando los golpes y con ellos, la violencia. Según esta investigación, los niños que han sido azotados son más propensos a tener baja autoestima, a sufrir de depresión y a ser conformistas cuando son adultos:

“A largo plazo, hay mayores probabilidades de que su hijo pueda convertirse en todo lo que no quiere que sea su hijo: Un abusador, una persona deprimida, con problemas de control de temperamento. Incluso hay evidencia de que muchos niños que han sido golpeados terminan con un CI más bajo “. “Por supuesto, algunos niños no sufren daños por azotes, al igual que algunos fumadores ​​no sufren daños por los cigarrillos. Pero son los afortunados, en contraposición a los desafortunados que sufren efectos secundarios dañinos”.

Cuando una madre o un padre golpea a su hijo está descargando su propia frustración, sin permitirse recurrir al diálogo o a utilizar herramientas de negociación.

Es solo una nalgada, no es violencia

Si, lo es. No por pegar con menos fuerza, con el pañal puesto o solo con la palma de la mano deja de ser un acto violento. No te autoconvenzas de que está bien, de que lo haces por su bien…  no normalices el maltrato.

¿Qué podemos hacer en lugar de pegar a los niños?

Intenta calmarte

Si te sientes enfadado y fuera de control y tu primera intención es dar un azote a tu hijo intenta calmarte y tranquilizarte. ¡Cuenta hasta 10 mentalmente, funciona! En ese momento de silencio a menudo se encuentra una alternativa o solución al problema. A veces los padres están muy estresados y actúan sin pensar y solo necesitan unos segundos para encontrar la solución con calma.

Tómate tu tiempo

Los padres son más propensos a usar las nalgadas cuando no han tenido tiempo para sí mismos y se sienten agotados y apresurados. Por lo tanto, es importante que los padres tomen algún tiempo para sí mismos para hacer ejercicio, leer, dar un paseo o hacer lo que más te gusta. El autocuidado es muy importante en la Crianza Positiva.

Se amable pero firme

Otra situación frustrante en la que los padres tienden a dar un azote, es cuando su hijo no ha escuchado sus peticiones y para que conseguir que haga lo que le pide, le propina un golpe. Cuando tu hijo no te escuche, acércate a él, ponte a su altura y haz contacto visual, firme y amablemente dile lo que quieres con una frase corta qué es lo que quieres que haga: Por ejemplo, “quiero que juegues en silencio”.

Utiliza consecuencias lógicas

Las consecuencias lógicas relacionadas con el comportamiento, ayudan a enseñar a los niños la responsabilidad. Pongámonos en situación: Tu hijo rompe un jarrón, tú le pegas… ¿Qué aprendizaje le deja esa consecuencia? Es probable que aprenda a tener más cuidado una próxima vez, pero también aprende que necesita ocultar sus errores mintiendo (echando la culpa a alguien más, por ejemplo) Puede decidir que es malo o sentir cólera y venganza hacia el padre/madre que le golpeó.

Cuando pegas a tu hijo es probable que consigas el comportamiento que quieres porque teme que vuelvas a pegarle. Yo te hago una pregunta ¿Quieres que tu hijo se comporte porque te tiene miedo o porque te respeta?

Compara esa situación a un niño que rompe el jarrón y su padre/madre le dice con voz firme pero amable: “Veo que has roto el jarrón, ¿qué vas a hacer para repararlo? Seguramente, el niño buscará alternativas para enmendar su error.

Con ello, el niño aprende que los errores son una parte inevitable de la vida y que lo importante no es que se equivoque sino el aprendizaje que le deja: La responsabilidad de reparar el error. Y lo más importante es que la autoestima del niño no se ve afectada.

Retírate del conflicto

Si sientes que la situación te puede, lo mejor es retirarte un rato. Es recomendable que no salgas de ese espacio demostrando ira o derrota, coméntale lo que vas a hacer: “Voy a estar en la habitación de al lado, cuando estemos más tranquilos, hablamos

Informa a tus hijos siempre

Las rabietas pueden estresar a los padres al punto de tomar la decisión de dar un azote al peque para calmarlo.  Muchas rabietas se desatan porque los niños no saben qué es lo que está pasando y se sienten impotencia y sale a flote una explosión de emociones. Si te tienes que ir del parque, avísale antes: “En 5 minutos nos vamos a casa”, esto le permite al niño ir procesando la información de lo que va a suceder. Hacer.

La agresión es una forma obvia de perpetuar la violencia en la sociedad. Considera por un momento la visión de una familia que sabe cómo ganar cooperación y resolver creativamente sus problemas sin usar la fuerza o la violencia. Las alternativas son ilimitadas y los resultados son unos padres más tranquilos que se sienten más apoyados y unos hijos mucho más felices y con buena autoestima.

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