Te odio mamá ¿te suena la frase?

Te odio mamá ¿te suena la frase?

Te odio mamá, no te quiero, déjame en paz, me agobias, me voy de casa, no quiero saber nada más de ti. Esas frases…. Cuando un hijo las dice llegan a lo más profundo.

Las dicen desde niños muy pequeños a adolescentes. No hay una edad establecida para que esto ocurra. ¿Cuándo duele más, cuando las dice un niño de 3 años o un adolescente de 15?. Difícil respuesta.

Lo que sí podemos saber, es qué hacer en esos momentos y qué puede ocurrir para que nuestro hijo nos haya dicho algo así.

¿Qué hacer cuando tu hijo dice “te odio mamá”?

Ante todo y siempre mantener la calma, no entrar en una batalla con él porque no se trata de ganarle y convertirle en perdedor. Lo importante es hacerle responsable sin necesidad de culparle y encontrar una solución.

Como hemos dicho en otras ocasiones en Disciplina Positiva buscamos soluciones, no buscamos culpables.

Si nuestro hijo llega a decirnos cosas de este tipo seguramente lo que sienta es una gran necesidad de ser comprendido. De que entendamos sus sentimientos y le demos importancia a lo que le ocurre, a lo que piensa, a lo que le pasa y a lo que necesita. Realmente cuando una persona le dice a otra, “te odio”, quien lo está diciendo debe sentirse muy dolido.

Si nuestro hijo se siente dolido, se siente herido, no se siente aceptado y amado, su respuesta ante nosotros probablemente sea la de hacernos daños y hacernos sentir como él  se siente. Su dolor le impide darse cuenta de que hay más opciones. Para eso estamos nosotros, sus padres, para enseñarle que hay  otras maneras y que no es necesario sufrir.

A pesar de que sus palabras van a hacer que nos sintamos decepcionados y muy disgustados, la mejor manera  y lo primero que debemos hacer para llegar a encontrar  una solución es reconocer que nuestro hijo está dolido. Que su comportamiento “vengativo” es una reacción al dolor que siente. No es un mal niño, es un comportamiento normal de acuerdo a las circunstancias que le han llevado hasta ese momento. Es muy importante que saquemos de nuestra mente la idea de que nuestro hijo es malo por decir este tipo de cosas. Y más importante aún que no le transmitamos a nuestro hijo que es malo por ello.

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Aunque lo primero que te venga decirle en ese momento sea ¿cómo eres capaz de decirme eso?, ¿qué malo eres conmigo?, ¿cómo puedes hacerme esto a mi?, evítalo. Simplemente acepta y reconoce ese comportamiento como la señal que te está indicando que tu hijo está dolido y que debes acompañarle y ayudarle hasta que ese dolor desaparezca.  Y no sólo aceptarlo y reconocerlo, también hacérselo saber. Transmitirle que entiendes que con lo que te acaba de decir te has dado cuenta de lo mal que se siente y lo dolido y herido que debe estar para haber dicho algo así. Qué estás a su lado para que juntos podáis hablar de como os sentís mutuamente sin reproches ni sermones sobre lo que acaba de ocurrir. Hablando desde el corazón. Con ganas de resolver la situación, no con ganas de dar ninguna lección.

Cuando nuestro hijo nos dice este tipo de frases es algo que debemos trabajar con tiempo. No sólo cuando haya ocurrido. Debemos hacer un trabajo diario con él. Validando sus sentimientos tanto en ese momento como en días sucesivos. Seguir observando, preguntando cómo se siente, demostrándole lo mucho que nos importa que esté bien y que no nos importan esas palabras. Lo realmente importante para nosotros es él, no lo que dice y hace.

Que no necesita hacernos sentir mal para que nos demos cuenta de que nos necesita a su lado. Que somos sus padres  y le apoyamos incondicionalmente tanto en lo bueno como en lo malo. Que no solo vamos a estar apoyándole en los buenos momentos, estaremos en los malos también que será cuando más nos necesite.  Que va a ser capaz de solucionar con nuestro apoyo lo que le haga sentir así porque nosotros vamos a poner todo lo que esté en nuestra mano para conseguirlo.

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Tenemos que ser capaces de dejar a un lado los sermones y charlas interminables llenas de reproches para abrir la puerta a una comunicación en positivo donde el objetivo sea encontrar la solución, no encontrar un culpable.

Una solución que debe ser respetuosa para ambas partes. Algo que se consigue, dejando de lado nuestro “orgullo” de padres y poniéndonos en el lugar de nuestros hijos. Lo que les enseñará a ellos a ponerse también en nuestra piel y se darán cuenta que estamos con ellos, no en contra de ellos. Sentimiento que especialmente en edad adolescente es muy común y que si desde pequeños lo trabajamos y les demostramos que estamos con ellos, nuestra tarea como padres de adolescentes será un poquito más “sencilla”.

Si tu educación gira en torno a estos valores puedes unirte a nuestro grupo de Facebook Educar con Disciplina Positiva donde podrás compartir experiencias.

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3 thoughts on “Te odio mamá ¿te suena la frase?

  1. He leido vuestro articulo con mucha atecion y me ha parecido practico ademas de bien redactado. No dejeis de cuidar este blog es bueno.
    Saludos

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