Disciplina Positiva

La importancia de los límites en la crianza positiva

Una de las dudas más frecuentes tanto en padres como en educadores, es  ¿cómo marcar límites a los niños?.  Y es que de una generación a otra hemos pasado del autoritarismo total: “lo haces porque te lo digo yo y punto” a un exceso de permisividad,  tal vez debido a confundir el afecto y la atención con el “dejar hacer” continuo.

Por eso hoy quiero hablarte de la crianza positiva y ofrecerte las herramientas para establecer límites sin autoritarismo.

La importancia de los límites en la crianza positiva

La educación respetuosa no carece de límites y si, es cierto que muchos padres tienen problemas a la hora de poner normas en casa por no querer imponer su criterio y evitar así un modelo educativo autoritario, sin embargo, esto puede ser negativo ya que al no poner límites podríamos caer en la permisividad muchas veces. Entonces, ¿Cómo conseguir que los pequeños colaboren  sin recurrir a chantajes, gritos ni discusiones?

¿Qué es la crianza positiva?

Es  una metodología educativa que tiene como objetivo ofrecer a padres y educadores de estrategias educativas para que sean amables y firmes a la vez, con el fin de que cualquier niño pueda sentir que pertenece a la familia y a tener autodisciplina sin perder su dignidad ni el respeto.

La crianza positiva se basa en el respeto mutuo y la colaboración, todo con la intención de enseñar al niño competencias básicas para la vida.

La Crianza Positiva pretende entender el comportamiento de los niños y nos guía para saber la forma de abordar su actitud para guiarles en su camino siempre de forma positiva y afectiva, pero firme y respetuosa tanto para el niño como para el adulto.

Se basa en la comunicación, el amor, el entendimiento y la empatía para que ambas partes puedan disfrutar de las relaciones familiares y proporciona herramientas a los padres para entender el comportamiento de sus hijos y reconducirlo con respeto, sin luchas de poder.

Los 5 principios de la crianza positiva

  1. Es amable y firme al mismo tiempo
  2. Ayuda a los niños a sentirse importantes
  3. Es eficaz a largo plazo
  4. Enseña valiosas habilidades para la vida
  5. Ayuda a que los niños desarrollen sus capacidades y sean conscientes de ellas

Como ves, se pueden marcar límites sin por eso dejar de ser respetuoso y cariñoso con los peques. Es más, con la crianza positiva le estarás otorgando herramientas para llevar una vida equilibrada.

Recuerda que el respeto empieza por uno mismo. Un niño solo puede optimizar su desarrollo al máximo con unos padres sensibles, constantes, afectuosos y comprometidos.

Educando con responsabilidad

Como te comentaba, es frecuente ver a padres con dudas sobre si es adecuado o no implantar normas y límites en la crianza de los niños. Es un tema que ha creado mucha controversia ya que a veces se tiende a confundir la crianza con apego, la crianza respetuosa con el libre albeldrío y por ende, la falta de normas y límites lo cual trae consecuencias negativas en la educación y crianza de los niños.

Parece que marcar un límite significa coartar la libertad del niño, matar su creatividad o imponer una crianza autoritaria. Sin embargo, si te pones a pensar, vivimos en una sociedad donde existen normas y que acatamos día a día para hacer mucho más sencilla la convivencia con los demás. Respetamos la cola en los supermercados, en los bancos…. nos detenemos en los semáforos y respetamos los límites de velocidad y las señales de tráfico.

Es importante que los límites que marquemos estén siempre acordes a la edad del niño, esto le hará ser consciente de su papel en las tareas de su hogar y a sentirse parte perteneciente del grupo familiar, lo que le hará ganar en seguridad y autoestima.

Es habitual que cuando los padres deciden implantar ciertas normas en su hogar tengan dudas sobre cómo hacerlo. Así que, a continuación, veremos algunas pautas para conseguir marcar normas en nuestro hogar e iniciar a los más pequeños en la ardua tarea de cumplir con sus responsabilidades.

1.- Llegar a un consenso acerca de las normas y los límites

Es fundamental que todos los adultos sigamos el mismo camino en la educación de los niños, tengamos los mismos objetivos y nos sintamos acompañados y respaldados en esta tarea.

2.- Hacer partícipes a los niños

Ellos también son parte de la familia y es importante que se sientan integrados en este proceso. Habrá límites que puedan ser flexibles o negociables, como por ejemplo la hora de acostarse o levantarse puede retrasarse un poco durante el fin de semana.

3.- Pocas normas y acordes a su edad

Al niño le encanta imitar al adulto en esta etapa y conseguir su aprobación, por lo que podemos utilizarlo para introducirle en las tareas. Los más pequeños pueden ayudarnos a poner la mesa, esto es algo que les gusta mucho y por lo general lo hacen de buen agrado.

4.- Ser coherentes con nuestras palabras y nuestros actos

Nosotros somos su mejor ejemplo. Si queremos que los niños adquieran ciertos modales en la mesa, por ejemplo que no vean la tele mientras comemos, lo lógico es que nosotros seamos los primeros en mostrar ese buen comportamiento y no estar comiendo con el móvil en la mano.

5.- Ser pacientes, firmes y afectuosos

Para adquirir un hábito es necesario repetir la misma actividad, de la misma forma gran cantidad de veces. Acompañémosles siempre, siendo firmes y amables.

6.- Dar las indicaciones en positivo

Es importante indicarle al niño lo que debe hacer, en lugar de enfatizar lo que está haciendo mal. En lugar de decir siempre dejas los juguetes tirados, puedes decirle: recuerda guardar los juguetes cuando termines de jugar. Otro ejemplo, “si juegas ahora con la consola se nos hace tarde para la cena, mejor lo dejamos para otro día más temprano y así llegamos a tiempo para leer antes de dormir”. (Has eliminado el no y le estás dando opciones)

7.- Acompaña la introducción de nuevas rutinas con algunas que le resulten agradables

Si hay algunos hábitos que le cueste más interiorizar, podemos tratar de recompensar su esfuerzo realizando después otra actividad que le sea más placentera. Leer un cuento antes de dormir, esto se hará después de que se lave los dientes y se ponga el pijama.

 

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