Crianza responsable y respetuosa

Años atrás, la principal forma de educar a los niños era a través del estilo autoritario y a veces punitivo, los padres y maestros se comportaban de manera arbitraria, controladora, represiva, sin tener una pizca de respeto por el niño. Un estilo de crianza basado en la crítica, la culpa, la comparación, la humillación, las recompensas y los castigos en los que tenía cabida el maltrato físico. 

El ambiente en casa se caracterizaba por ser ordenado pero tenso, siguiendo rutinas rígidas.

“A base de recompensas y castigos se trata de forzar a los niños a sentarse quietamente a escuchar, en lugar de liberar la energía humana en su interior para que exploren y descubran el mundo por sí solos”

María Montessori

Dependiendo de su temperamento, la reacción de los niños es obedecer con una completa sumisión, provocada por el miedo. Lo cual les lleva a reprimir o expresar inadecuadamente sus emociones, comportarse de manera responsable solo cuando hay un adulto vigilante o a rebelarse y retar al adulto.

Estas conductas se deben a que el niño se siente impotente, frustrado, enfadado o resentido.

Por otra parte, también existe la permisividad, otro estilo de crianza en la que el adulto se comporta de manera complaciente, respeta al niño pero no es respetado como padre o maestro, no toma decisiones y carece de firmeza, con ello, permite que el niño exprese sus emociones pero sin ofrecerle una guía.

El adulto ignora o cede, ruega o suplica para convencer al niño, soborna, recompensa, manipula y sobreprotege.

El ambiente en casa tiende a ser caótico.

Este estilo de crianza provoca que el niño se sienta confundido, desprotegido o abandonado y desarrolle una baja tolerancia a la frustración. Generalmente, su comportamiento será grosero, irrespetuoso, egoísta, exigente y caprichoso, expresa sus emociones sin considerar si lastima a los demás, tiende a ser irresponsable, dependiente, flojo y apático.

“Con qué facilidad nuestro amor nos puede cegar la sabiduría de cómo tratar a nuestros hijos”

María Montessori

Educación Consciente

Cuando los padres responsablemente asumen su autoridad, ponen límites de manera respetuosa, aplican consecuencias y ayudan al niño a encontrar soluciones, tienen claro que deben promover a través del ejemplo las actitudes que desea ver en el niño.

Cuando se aplica la educación consciente, el ambiente en casa es ordenado, pero relajado y con rutinas flexibles.

En este sentido, el niño se siente aceptado, apreciado y querido, con lo cual es capaz de desarrollar una autoestima sana y aprende a regularse por sí mismo, tiene una alta tolerancia a la frustración.

Además, es capaz de comunicar sus necesidades y sus sentimientos, y manifiesta empatía tomando en cuenta a los demás. Son niños generalmente participativos,  cooperadores y capaces de asumir responsabilidades.

“Buscar el equilibrio para dejar de oscilar como péndulos de un extremo a otro, del control absoluto a la indiferencia total. De la absurda rigidez al abandono emocional. Escuchamos decir: equilibrio, equilibrio, eso es lo que se necesita para educar, equilibrio. Encontrar ese punto medio entre el autoritarismo y la permisividad requiere de algo que no llega solo: la consciencia”

Rosa Barocio

La Educación Consciente es una filosofía de crianza que tiene el potencial para cambiar el mundo.

“Si logramos ser sabios, observaremos su desarrollo (del niño) comprensivamente, nos ganaremos su confianza y compartiremos con él la máxima alegría de su infancia feliz. Si no somos sabios en nuestro amor, nos vamos a topar con el lado opuesto”.

Maria Montessori

Principios de la Educación Consciente

por Aletha Solter, Ph.D.

  1. Los padres conscientes satisfacen las necesidades de contacto físico de sus niños y saben que no los van «estropear» o a «malcriar» de esta manera.

  2. Los padres conscientes aceptan toda la gama de emociones de sus hijos y los escuchan sin juzgarlos, permitiendo las expresiones de sus sentimientos. Se dan cuenta de que no pueden prevenir toda la tristeza, la rabia o la frustración de sus hijos, y no intentan parar las manifestaciones de sus sensaciones dolorosas, expresadas a través del llanto o las rabietas.

  3. Los padres conscientes ofrecen el estímulo apropiado en función de la edad de sus hijos, y confían en la habilidad de sus hijos para aprender a su manera y a su propio ritmo. No intentan apresurar a sus hijos rápidamente hacia nuevas etapas en su desarrollo.

  4. Los padres conscientes ofrecen motivación a sus hijos para que aprendan nuevas habilidades, pero no juzgan sus logros con críticas o «alabanzas evaluativas».

  5. Los padres conscientes pasan tiempo todos los días con sus hijos, dándoles su completa atención. Durante este tiempo especial y cualitativo, observan, escuchan, responden, y participan en el juego de sus hijos (cuando son invitados), pero evitan dirigir sus actividades.

  6. Los padres conscientes protegen a sus hijos contra los peligros, pero no intentan prevenir todos los errores, problemas, o conflictos de sus hijos.

  7. Los padres conscientes animan a sus hijos a resolver sus problemas de forma autónoma y les ayudan solamente cuando están necesitados. No solucionan los problemas de sus hijos para su propia satisfacción.

  8. Los padres conscientes fijan fronteras y límites razonables, dirigen suavemente a sus hijos hacia comportamientos aceptables, y consideran las necesidades de todos cuando solucionan un conflicto. No controlan a sus hijos con sobornos, recompensas, amenazas, o castigo de ninguna clase.

  9. Los padres conscientes saben cuidar de sí mismos, y son honestos con sus propias necesidades y sentimientos. No se sacrifican hasta el punto volverse resentidos.

  10. Los padres conscientes se esfuerzan en darse cuenta de las maneras en las cuales su propio dolor de la niñez interfiere con su capacidad para ser buenos padres, y hacen esfuerzos conscientes para evitar pasar sus propias desdichas a sus hijos.

Autor de la publicación

Pedagoga, con 10 años de experiencia en metodología Montessori. Educadora Certificada de Disciplina Positiva para Padres y Profesores certificada por la Asociación Disciplina Positiva de EEUU. Autora del Libro "El amor no malcría". Coach de Familia e Inteligencia Emocional.

There are 5 Comments

  1. Publicado por Mama Arrullo Responder

    Me ha encantado leer este artículo. Por suerte creo que cada vez educamos más en este tipo de crianza o al menos yo es lo que percibo en mi entorno.

  2. Publicado por Vero Responder

    Qué gran post!! Una explicación valiosísima. Yo me considero una madre consciente, aunque a veces sale mi vena ancestral autoritaria, que en cuanto me doy cuenta retrocedió y comienzo de nuevo. Muchas gracias por esta aportación tan valiosa!!

  3. Publicado por Sonia Responder

    Es un largo camino el que nos espera como padres pero creo totalmente en este tipo de crianza equilibrada. Por desgracia aún hay mucho desconocimiento sobre este tema.

  4. Publicado por Ivonne Responder

    Que delicado este equilibrio. A veces siento que me voy mucho hacia la complacencia, y por eso soy tu fiel lectora. Páginas como esta nos brindan herramientas para que no se nos vaya la mano (y el control sobre las situaciones familiares), por exceso de complacencia. ¡Gracias! 🙂

  5. Publicado por Noemi Responder

    Joha, ya sabes que nosotros criamos de manera positiva. Tu libro nos ha servido muchísimo en el desarrollo de la crianza de Victoria. Desde que nació, tenía claro que quería que su crianza fuera respetuosa y con mucho mucho amor. Gracias por todo.

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