¿Cómo lograr que nuestros hijos cooperen?

La cooperación es una habilidad que nuestros hijos utilizarán toda su vida.

Como padres, deseamos que nuestros hijos tengan éxito en la escuela, establezcan relaciones sanas y lleven una vida feliz en general, y eso IMPLICA aprender a trabajar bien con los demás.
Pero los niños no nacen con esta habilidad: es algo que aprenden a medida que crecen. No es algo que aprendan de un libro o a través de conferencias, ¡lo aprenden a través del juego!
El juego cooperativo desarrolla varias habilidades importantes, como compartir, respetar turnos y seguir instrucciones, y esto les ayuda a llevarse bien con los demás en situaciones sociales.

¿Cuándo debemos enseñar la cooperación?
Los niños comienzan a aprender a cooperar de manera temprana, cuando son bebés, y desarrollan las habilidades para turnarse y compartir entre los 5 y 6 años de edad.

Hacer las tareas en conjunto

Enseña a tus hijos la importancia de la cooperación dándoles tareas pequeñas en el hogar.
Los niños aprenden a ser responsables y cooperativos al tener responsabilidades en la casa. Hacer los quehaceres juntos, como recoger los juguetes o poner la mesa, es una buena forma de iniciar la cooperación cuando son pequeños. Una vez que tengan la edad suficiente, podemos pedirles que elijan entre dos tareas que quieran hacer semanalmente o diariamente, que sean de su responsabilidad exclusiva.
Que practiquen deportes como el baloncesto, el fútbol, donde necesitan la cooperación de todos para que el equipo funcione es otra forma de aprender cooperación.

Cooperación en la familia

Tu familia es el «equipo» más importante con el que trabajarás. Para tener éxito, todos en la familia necesitan:
• respetarse mutuamente
• respetar el espacio y las pertenencias de los demás
• escucharse el uno al otro
• hacer tareas en el momento adecuado y de buena gana
• aprender a resolver problemas sin pelearse
• Comunícate bien para que todos sepan lo que está pasando.
• pasar tiempo juntos en familia
• Celebren los éxitos de cada uno y apóyense mutuamente en los momentos tristes
• aprender a compartir

Pasos para ganar la cooperación (GANARSE A LOS NIÑOS VS GANAR A LOS NIÑOS)

Expresar comprensión por los sentimientos del niño. Asegúrate de consultar con él para ver si tienes razón.
Mostrar empatía sin condonar. La empatía no significa que estés de acuerdo o perdones. Simplemente significa que usted entiende la percepción del niño.
Comparte un momento en el que te has sentido o comportado de manera similar.
Comparte tus sentimientos y percepciones. Si los dos primeros pasos se han realizado de manera sincera y amistosa, habrás creado una conexión y el niño estará listo para escucharte.
Invite al niño a enfocarse en una solución. Pregúntele si tiene alguna idea sobre qué hacer en el futuro para evitar el problema. Si no lo hace, ofrezca algunas sugerencias. Después de hacer una lista de varias soluciones, elija una que le resulte útil a ambos.
El sentimiento detrás de lo que hace o dice es más importante que lo que hace o dice

Lo que hacemos nunca es tan importante como la forma en que lo hacemos. El sentimiento y la actitud detrás de lo que hacemos determinará el cómo.

Un adulto puede preguntar: «¿Qué aprendiste de esto?» con un tono de voz que critica y avergüenza o con un tono de voz que muestra empatía e interés. Un adulto puede crear una atmósfera que invita a la cercanía y la confianza, o una atmósfera que crea distancia y hostilidad. Es sorprendente la cantidad de adultos que creen que pueden tener una influencia positiva en los niños después de crear distancia y hostilidad en lugar de una conexión de cercanía y confianza.

El sentimiento detrás de las palabras es a menudo más evidente en nuestro tono de voz. Agregar humillación viola el concepto básico de respeto mutuo. También cambia lo que podría ser una consecuencia lógica en el castigo, que no logrará efectos positivos a largo plazo. Si un niño derrama leche en el suelo, la solución lógica sería que lo limpie. Sigue siendo una solución lógica mientras el adulto se involucre con el niño a través de palabras amables pero firmes, como «¡Vaya! ¿Qué necesitas hacer al respecto?» Preguntar en lugar de decir lo que tiene que hacer, es uno de los métodos más efectivos de disciplina positiva que aprenderán nuestros hijos

Involucrar respetuosamente a los niños los invita a sentirse capaces y a usar su poder para contribuir. Una solicitud se convierte en un castigo cuando los adultos no usan un tono de voz que sea amable y respetuoso, o agrega humillación, como por ejemplo, «¿Cómo puedes ser tan torpe? Limpia eso ahora mismo y, de ahora en adelante, déjame servirte la leche. ya que parece que no puedes hacerlo bien «.
Seremos más efectivos con los niños si siempre nos preguntamos: «¿Lo que estoy haciendo es empoderador o desalentador?» ¿Me he tomado el tiempo para crear una conexión antes de intentar la corrección?

El cuidado y la cooperación son conductas positivas que a todos nos gustaría ver en nuestros hijos sin embargo, los niños muy pequeños tienden a ser egocéntricos, lo que significa que se ven a sí mismos en el centro de su mundo. A medida que crecen, los niños comienzan a desarrollar la conciencia social y aprenden a preocuparse más por otras personas y sus sentimientos, reacciones y perspectivas.
A medida que los niños pequeños construyen relaciones, aprenden cómo sus palabras y acciones afectan a los demás. Entienden que lo que dicen y hacen pueden hacer que las personas se sientan bien o que se sientan tristes. Si los niños ven modelado el pensamiento y la cooperación, aprenden a colaborar, practicar la bondad y hacer cosas por los demás.

Los 4 Pasos Cooperación que propone la DP son los siguientes:

1. Validar los sentimientos del niño: “veo qué estás muy enfadado porque se termino la hora de jugar y hay que ir al baño”
2. Mostrar empatía, comprender sus sentimientos, compartir alguna vez que te sentiste igual: “entiendo que te sientas así, yo también me sentía así cuando la abuela me decía que tenía que guardar los juguetes”
3. Compartir sentimientos y percepciones: “se ha hecho ya de noche, casi es hora de cenar y sabes que tienes que bañarte antes; creo que si me ayudas podríamos tardar poquito, cuando nos peleamos por la hora del baño yo me pongo un poco enfadada y no me gusta estar así”
4. Invitar al niño a enfocarse en la solución: “¿qué podemos hacer para bañarte sin estar enfadados?” Depende de la edad del niño el ofrecerá diferentes soluciones, pudiendo llegar a un acuerdo juntos; si es menor de 2 añitos las mejores técnicas son la distracción y la redirección (pedir ayuda por ejemplo); también puede servirnos dar dos opciones y decir “tú decides a continuación”: “¿quieres jugar 5 minutos antes del baño o prefieres bañarte y poder jugar esos 5 minutos después?” (Podemos ayudarnos con un reloj de arena o una alarma para controlar el tiempo y pedir colaboración para que sea el niño el que lo ponga – quite).
Es esencial la actitud de cariño y respeto para lograr la conexión y muy positivo agradecer que colabore (tanto para ofrecer soluciones, como para usar el reloj así como por bañarse contento y transmitirle que gracias a su colaboración, nos ha hecho la vida más fácil, ya que ha contribuido a que todo funcione; esto es aliento puro para nuestros niños que les hará sentir importantes, capaces, necesarios y les animará a hacerlo más veces).

CONSEJOS PARA AYUDAR A LOS NIÑOS A APRENDER A CUIDAR Y COOPERAR

Reconocer que el desarrollo infantil es un viaje y dar opciones.
Habla con los niños acerca de sus sentimientos. Enséñales palabras que identifiquen emociones para ayudar a los niños a desarrollar inteligencia emocional . Los niños necesitan estar conscientes de sus propias emociones antes de que puedan empatizar y responder a las de alguien más.

Pregunta a los niños cómo se sienten acerca de las diferentes situaciones. Habla sobre escenarios de la vida real, haciendo preguntas que requieran que un niño tome la perspectiva de otro: «¿Cómo crees que se sintió cuando se cayó?»
Valida los comportamientos cuando ocurran. «Fue muy amable de tu parte ayudar a Carlos cuando se cayó en el parque», «Gracias por ayudarme a guardar las compras».

Sobre todo, modelemos los valores que queremos que aprendan nuestros hijos. Nosotros los padres somos los primeros y más importantes maestros para nuestros hijos. Ninguno de nosotros es perfecto, pero todos podemos ser reflexivos y hacer que la preocupación por los demás sea parte de nuestra cultura familiar. Ya sea entregando comidas a personas necesitadas, donando juguetes y libros, contactando a alguien nuevo o expresando gratitud, todos podemos guiar a nuestros hijos a crear un mundo más compasivo.

La naturaleza innata de los niños se preocupa por vivir el presente, ellos no tienen una necesidad inherente a ciertas rutinas que los adultos consideramos obligatorias como cepillarse los dientes, recoger los juguetes, montarse en el coche y ponerse el cinturón, vestirse, etc.

• Explicar las razones de las cosas: Aclarar el para qué, el motivo y la finalidad por el que le pides que haga algo. Un ejemplo: “Debes colocarte en la silla y ponerte el cinturón para estar seguro en el coche. Me preocupa que te puedas golpear o hacerte daño si freno de repente”.
• Ofrecer alternativas: “¿Quieres la camiseta roja o azul?”, “¿Qué juguete te gustaría llevar para montarte en el coche?”, “¿Quieres lavarte los dientes hoy con mamá o con papá?”.
• Emplear la música: “Es la hora de cantar nuestra canción de recoger”.
• Contar historias: “Te contaré una historia mientras te preparas para dormir”.
• Proponer un reto de velocidad conjunta: “Vamos a ver quien termina antes de recoger los juguetes”.
• Proponer una actividad divertida: “Inventemos una historia mientras te pongo el pijama”. Galopemos como caballos para ir a lavarnos los dientes
• Utilizar una marioneta: “El oso dice que antes de dormir hay que ir al baño”.
• Inventar cosas locas: “Es hora de vestirse, ¿ponemos los calcetines en las manos?”.
• Hacer una tarea conjunta por turnos: “Es hora de recoger la mesa, vamos a turnarnos llevando una cosa cada vez. ¿Quién empieza?”.
• Jugar con los objetos reales involucrados en el conflicto. Por ejemplo, con un niño que no quiere sentarse en la silla del coche, puedes llevártela a casa y ponerla en el salón, permitiendo jugar con ella, explorarla, etc.

Los niños se sienten motivados cuando creen que les entendemos, están más dispuestos a escuchar cuando se sienten escuchados

No lo olvides: Conectar es el primer paso para que colaboren

Autor de la publicación

Madre de familia numerosa. Neuropedagoga certificada en Disciplina Positiva para Padres y Profesores. Especilista en Inteligencia Emocional en la primera infancia. Autora del Libro "El amor no malcría"

There are 8 Comments

  1. Publicado por Mis Chic@s y yo Responder

    Me han encantado los consejos y pautas para que los niños aprendan a cooperar y lo detallado del post. Es una tarea que cuesta y cuando más crecen peor, especialmente cuando llegan a la adolescencia. Pero poco a poco con perseverancia y mucha empatía tal vez lo consiga!! Los truquitos para que ayuden están genial, lo cierto es que algunos de ellos los haciamos en casa y sobretodo como bien dices cariño y respeto!!

  2. Publicado por Lorena Responder

    Gracias por tus consejos, tengo dos peques y a veces me resulta complicado que cooperen, así que me viene genial poner en práctica tus recomendaciones! Es importante enseñarles desde chiquitos

  3. Publicado por El Universo De Ana María Responder

    Hola guapa!! Un Post muy interesante, tengo una pequeña de tres añitos, y le hacemos participe de todo lo que vemos que ella puede ayudar. Sobretodo, que recoja sus juguetes o lo que ella use, que lleve la ropa sucia al cesto, etc. Asi que tu post nos viene genial para otras cosas. Un Saludo!

  4. Publicado por Mi meta, tu salud. Carolina Responder

    ¡Hola!
    Aunque no tengo peques en casa ya que estoy en la dulce espera, sí veo en mis sobrinos lo importante que es que desde bien enanos se le inculque la cooperación.
    En el caso de mis sobris, mi hermana intenta que el mayor (es que la peque tiene solo un añito y el mayor 3), se implique con las tareas cotidianas ya sea en casa o fuera de ella. Por ejemplo, a la hora de poner o quitar la mesa, como bien nos comentas, o a la hora incluso de doblar la roba he visto como le cuenta una historia de un jersey mágico, enseñándole a la vez como se va doblando mientras transcurre la historia…
    Creo que es vital, porque además ellos se sienten útiles.
    Besotes, genial artículo.

  5. Publicado por Sintiendo sus páginas Responder

    Hola!
    Excelente y muy interesante artículo. Me viene perfecto para tomar nota de cara a un futuro ya que estoy embarazada. Nadie nace con un manual de padres perfectos bajo el brazo y está claro que todo es un aprendizaje. Me quedo con los consejos que das sobre empatia y saber entender al niño. Me guardo tu post para releerlo y pasárselo a otras mamás.

    Gracias.

  6. Publicado por Algo especial Responder

    Que empiecen cooperando por hacer pequeñas tareas de la casa es muy buena forma. De este modo no solo aprenden a cooperar, si no, también hacer cosas de la casa y que el día de mañana no sean unos inrresponsables.

  7. Publicado por Arien Responder

    Hola guapa
    Me encanta estos consejos que nos das para conseguir que los niños cooperen en casa, sin duda una parte que es clave es que se sientan comprendidos y eso algunos padres a veces lo olvidan y no creo que sea productivo
    Me gusta lo de hacer las tareas la familia en conjunto, no hay mejor forma de enseñar y transmitir que con el ejemplo
    Un besazo

  8. Publicado por Paula Alittlepieceofme Responder

    Sin duda hay que enseñarles desde pequeños que precisamente no por serlo están exentos de hacer tareas sencillas en casa, como recoger sus propios juguetes. Y así poco a poco según crezcan. Buen post, saludos!

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